"Palabra busca palabra, una idea trae otra, y así se hace un libro, un gobierno o una revolución". Machado de Assis.

martes, 23 de noviembre de 2010

Historias navideñas



Llega diciembre, y con el la navidad. Por supuesto, que esta tampoco viene sola. La navidad viene aparejada a todas esas historias, películas, y claro, libros, que relacionamos directamente con las fiestas.

Siempre hay un libro, en su mayoría historias con carácter simplemente entretenido, que se pide en las fiestas, aprovechando la poca niñez que nos queda. En años pasados, por ejemplo, tuvieron fama libros tales como “Crepúsculo”, “La Saga de los Confines”, “Crónicas Vampíricas”, etc. También tuvo su época el mundo fantástico de Narnia, con los cuatro hermanos aventureros, o el Mundo de Tinta, acompañando a Meggie en la búsqueda de su padre.

Estos libros tienen fulgor durante la navidad; y si en días comunes parecen caros, en la víspera de los festejos, los precios estallan. No es solo con los libros: la subida de precios se hace sentir en todos los productos.

A pesar de todo, el espíritu no se aplaca, y todas aquellas películas que vemos asociadas vuelven a sentirse. Películas como “Canción de Navidad”, y todas sus versiones. Después nos enteramos que esa famosa historia del avaro Scrooge, quien es visitado por los tres fantasmas es en realidad un clásico de clásicos, escrito por Dickens en 1843. Pero esa no es la única historia relacionada, solamente un poco más comercializada. Es infaltable La Pequeña Cerillera, de Andersen, la historia de la nena huérfana que sale a vender cerillos en plena nevada para poder comer, o Un Cuento de Navidad, de Bradbury, así no sea ese su título más renombrado. Hay miles, solamente hace falta el tiempo (y la paciencia, porque tiempo suele sobrarnos) para buscarlos.

¿Son las historias lo único que nos moviliza? Quizás así era de más chicos. Todo lo relacionado con el árbol, los regalos, lo cohetes (infaltables). Pero más que nada, los regalos. Y es hoy en día que con 16 años, todavía los espero.

Regalos, árbol, cartas... ¡Cartas! La cantidad de cartas que habré escrito de chica, la cantidad de dibujos que le habré mandado a Papá Noel. Cuando me enteré de la verdad, como a los 7 años, fue lo peor. Odié a mi hermano, el que me contó. Pero ahora, nueve años después, no pienso en el momento que me dijeron la verdad, si no en los años de ilusión. Capaz al principio me enojaba, me sentía tratada de tonta durante años. Pero hablando con otros, con amigos, me doy cuenta que fueron los mejores años, los más divertidos. Aunque el sueño me fundía, tenía que estar despierta para recibir al gordo de rojo, a ver si de una vez por todas me lo cruzaba. Pero siempre me llamaban a ver los cohetes, y cuando volvía, Papá Noel había entrado y salidos de mi casa cuarenta veces.

Un garrón, porque me quedaba con las ganas, y tenía que esperar otro año. Y volver a escribir otra carta, diciéndole cuánto quería verlo esa navidad, y qué me gustaría que me dieran… esos pequeños e iniciales sueños. Que la muñeca, que la carterita, que los zapatitos… pequeños deseos. Mis pequeñas historias. Mis navidades. Con mi horrores de ortografía, con mis primeras decepciones. Sin saber que detrás de mis caros primeros deseos, estaban mis papás haciendo equilibrio para conseguirme eso, o algo parecido. Porque nunca te avisan que Papá Noel no es rico, o si, pero ya es medio tarde. Pero se hacen las doce, que vení a ver los cohetes, que entremos, vi algo… ¡mirá los regalos! Y yo, enana como nunca, me sentaba con los ojos grandes como ese emoticón del MSN parecido a dos O y un punto. Acá está tu regalo. ¡Noooo, que lindo! ¡Lo que quería!

Y bueno, esa es mi historia de navidad. No soy una Andersen, una Dickens, o una Bradbury, aunque quisiera. Pero está la misma, o más esperanza que en sus cuentos. La primera inocencia, la primera esperanza. El momento más lindo del año, después del cumpleaños.

Este año planeo mandarle una carta, pidiendo algunos títulos de Jane Austen, mi autora inglesa favorita. ¿Me los traerá Papá Noel?

M.F.

1 comentario:

  1. Es increible que escribas esto solo con 16 años,lo que te espera en tu futuro es mucho, vas a ser grande.

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