¿Qué es la música para la gente? Ese es el tema que se me ocurre para hablar en un texto argumentativo. Pero primero, ¿qué es la música?
Según el diccionario que reposa en mi biblioteca, música es la sucesión de sonidos armoniosos, el arte de expresar determinados sentimientos por medios de sonidos coordinados, etc. Esas son las definiciones rescatables, las que mejor lo describen. Pero la música representa más, porque los determinados sentimientos de los que habla mi diccionario no son los mismos para todos. Quizás cuando Charly García escribió Confesiones de Ivierno o Pequeñas delicias de la vida conyuga sintió algo, ya sea tristeza, emoción, agitación… pero cuando yo los escucho, cuando escucho Confesiones se me pone la piel de gallina, y cuando escucho Pequeñas delicias me dan ganas de bailar. ¿Se sintió así Charly? No lo creo, porque cada uno es diferente. La música marcó al humano desde los comienzos de la historia, la música te trae recuerdos, tiene el poder de cambiarnos el ánimo, nos energiza o nos deprime. La música es fundamental para los buenos ratos, con amigos, con familia. Cuando uno piensa en moda, lo asocia con música. Si uno se entera de lo que escuchaban ciertos escritores, puede entenderse por qué se escribieron determinados libros. La música es un lenguaje universal, nos une o nos separa. Tiene el poder de movilizar espíritus, lavar cabezas o abrirlas.
Hay temas para llorar, para reír, para hacer pogo, para sentarse y escuchar. Temas para bailar, para discutir, para repetir una y otra vez hasta sabérselo. Hay temas que no cansan nunca, hay bandas que marcan etapas en la vida de cada uno. Si una persona quisiera hacer una lista de toda la música que existe, no podría terminarla nunca, porque la música es así, es eterna e infinita.
¿Qué es la música para los adolescentes? Le pregunté a cuatro amigos, dos chicas y dos chicos. Unos me dicen que la música es fundamental, que los formó y los acompañó siempre. Que es algo inevitable, y a quien no le guste es que algo anda mal en esa persona. Una chica me dijo que la música es lo que le pone ritmo a la vida. De alguna forma todos coinciden, todos tienen razón. Pero con quien más acuerdo es con una amiga en especial, a quien conozco lo suficiente como para saber que no me miente, que no inventa para quedar poética. Me dijo que para ella, la música es lo que la ayuda cuando está mal, y cuando está bien, la pone todavía mejor. Y la remató con un “no sé como explicarte”. En eso último está todo, porque ¿cómo explicar en palabras exactas lo que te hace sentir la música? No tiene nombre, es una nueva emoción, algo que te descontrola. Es una felicidad sin límites, o una profunda tristeza. Es todo, reducido a sonidos.
Una profesora de literatura importante para mi me enseño que la poesía no es solamente lo que escriben Borges o Neruda. Las personas escuchan poesía todo el tiempo, cualquiera sea la parte del mundo a la que vayan, cualquiera sea la época en la que nacieron. La poesía, de una forma muy literal, forma parte de nuestras vidas. La música no es como la poesía, la música es poesía.
Finalmente, ¿qué es la música para mí? La música es un todo, un ser con vida propia capaz de cambiar el mundo. La música es un sentimiento sin nombre, que une corazones o los separa, que marca vidas, que ayuda a superar las cosas mejor que el whisky, que crea lazos con todos nosotros desde que nacemos. Nos moldea como quiere, de la forma en que la place. Uno puede hablar de música por horas, y siempre tener algo que decir. ¡Y digo esto mientras escucho a Compai Segundo!
Dedicado a Marcela Lacconi y Florencia Zamudio
M. F.

