
"En un libro de Alfonso Karr, titulado Am Raucheu, hay un hombre que sigue de noche a una mujer muy elegante, de la cual se enamora desde luego, tan bella es. Para besar la mano de esta mujer se siente con fuerzas para emprenderlo, conquistarlo todo y hacerlo todo. Apenas se atrevía a mirar la bonita media que ella descubre por no ensuciar su vestido con el roce de la tierra. Mientras sueña en todo lo que haría para poseer a esta mujer, detiénele ella en la esquina de una calle y le invita a subir a su habitación.
El hombre vuelve la cabeza, atraviesa la calle y se dirige tristemente a su casa.
Este estudio hería mi imaginación, y yo que hubiera querido sufrir por aquella mujer, temía que me aceptase demasiado pronto y me diese con demasiada presteza un amor, que yo hubiera querido recompensar con una larga esperanza, o con un gran sacrificio. Así somos los hombres, y es mucha la felicidad que la imaginación ceda esta poesía a los sentidos, y que los deseos torpes hagan esta concesión a los sueños del alma "
Alejandro Dumas, La Dama de las Camelias.

