"Palabra busca palabra, una idea trae otra, y así se hace un libro, un gobierno o una revolución". Machado de Assis.

domingo, 28 de febrero de 2010


"En un libro de Alfonso Karr, titulado Am Raucheu, hay un hombre que sigue de noche a una mujer muy elegante, de la cual se enamora desde luego, tan bella es. Para besar la mano de esta mujer se siente con fuerzas para emprenderlo, conquistarlo todo y hacerlo todo. Apenas se atrevía a mirar la bonita media que ella descubre por no ensuciar su vestido con el roce de la tierra. Mientras sueña en todo lo que haría para poseer a esta mujer, detiénele ella en la esquina de una calle y le invita a subir a su habitación.
El hombre vuelve la cabeza, atraviesa la calle y se dirige tristemente a su casa.
Este estudio hería mi imaginación, y yo que hubiera querido sufrir por aquella mujer, temía que me aceptase demasiado pronto y me diese con demasiada presteza un amor, que yo hubiera querido recompensar con una larga esperanza, o con un gran sacrificio. Así somos los hombres, y es mucha la felicidad que la imaginación ceda esta poesía a los sentidos, y que los deseos torpes hagan esta concesión a los sueños del alma "

Alejandro Dumas, La Dama de las Camelias.

viernes, 26 de febrero de 2010


[...]¿un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota?
Supongamos que un fiscal checo que a comienzos de los años cincuenta pidió la pena de muerte para un inocente fue engañado por la poicía secreta rusa y por el gobierno de su país. Pero ¿cómo es posible que hoy, cuando sabemos ya que las acusaciones eran absurdas y los ejecutados inocentes, ese mimos fiscal defienda la limpieza de su alma y se dé golpes en el pecho? ¡Mi conciencia está limpia, no sabía, creía de buena fe! ¿No reside precisamente su irremediable culpa en ese "¡no sabía, creía de buena fe!"
Y fue entonces cuando Tomás recordó la historia de Edipo: Edipo no sabía que dormía con su propia madre y, sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente. Fue incapaz de soportar la visión de lo que había causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas ciego.

Milán Kundera, La insoportable levedad del ser.

jueves, 25 de febrero de 2010

Oh Capitan, mi Capitan!



Me fui a los bosques porque quería vivir con intención. Quería beber toda la sabia de la vida para desterrar todo lo que no era vida. Y para no, al morir, descubrir que no había vivido.

H. D. Thoreau.